La Semana de la Moda y el aislamiento ruso

Recientemente ocurrió el evento más importante de la temporada, la Semana de la Moda. Este es un evento que se celebra 2 veces al año, donde diseñadores de todas partes del mundo muestran sus colecciones de otoño-invierno y primavera-verano. 

La semana de la moda es un evento que nace en la ciudad de Nueva York, que aprovechó la Segunda Guerra Mundial para tomar el protagonismo referente a la moda, quitándole el título de mayor exponente a París. Teniendo en cuenta las dificultades ocasionadas por la guerra, era más difícil para las personas movilizarse hacia París en busca de las nuevas tendencias. Además, Nueva York quería dar la oportunidad a sus diseñadores locales. Es ahí, en 1943 que se realiza la primera Press Week en Nueva York. 

Después de este suceso, las capitales de la moda no dudaron en hacer competencia, y poco a poco se fueron integrando las ciudades de Londres, París y Milán, conocidas como las “Big Four”.  Actualmente, se celebra la semana de la moda en distintas localidades del mundo, pero las más esperadas por el público son las celebradas en las “Big Four”, pues es ahí donde se concentran los mejores diseñadores del mundo.

Además de mostrar las nuevas tendencias de la moda, también es un espacio de expresión donde se pueden discutir temas sociales políticos o económicos. Desde usar camisetas con mensajes en contra de las declaraciones hechas por Donald Trump acerca de los migrantes indocumentados, o contratar modelos que usen hijab para contrarrestar la islamofobia, la Semana de la Moda es un espacio politizado donde se toman posturas referentes a problemáticas actuales, y este año no fue la excepción.

Con el conflicto referente a Ucrania y Rusia, la semana de la moda de este año fue el lugar perfecto para que los diseñadores muestren su rechazo ante el accionar ruso.

El 23 de febrero inició la Semana de Moda de Milán, la cual fue fuertemente criticada al inicio por el silencio de la industria frente a la crisis ucraniana.Días después, hubo rumores de que Italia pedía que el paquete de productos de lujo quedara fuera de las sanciones hacia Rusia. La indignación por parte de los seguidores de la industria fue a tal punto que, Italia tuvo que desmentir los rumores.  

Para el día 27 de febrero el único diseñador que se posicionó frente al conflicto fue Giorgio Armani con su desfile en silencio, pues él comenta que no había nada que celebrar.

Show sin música de Giorgio Armani en la Semana de la Moda.

La muestra de rechazo más predominante de esta temporada ocurre cuando Balenciaga, en la Semana de la Moda de París, define su posición frente al conflicto entre Ucrania y Rusia. Denma Gvasalia es el actual director creativo de Balenciaga, y cuenta con un pasado de refugiado, pues en 1993, Rusia invadió su país natal, Georgia. Su calidad de refugiado lo ha llevado a tomar una actitud en contra del accionar de Rusia, pues se ha desencadenado una nueva crisis de refugiados en la región. 

Al iniciar el desfile, banderas de Ucrania y  cartas de Denma en los asientos fueron los objetos que encontraron los espectadores a primera vista, con el mensaje de que este desfile es una dedicación a la audacia y resistencia, y a la victoria del amor y la paz. El desfile estuvo pensado hace meses en recalcar la crisis climática, pero debido al conflicto actual tomó una interpretación distinta. Los modelos cargaban fundas de basura como bolsas, que en principio buscaba demostrar la emergencia climática global, hoy tomó otro significado como el improvisado equipaje de los refugiados. Generalmente los colores utilizados fueron negros o tonos oscuros representando el luto hacia la guerra, pero terminó el desfile con modelos de amarillo y azul, haciendo alusión a los colores de Ucrania, demostrando su apoyo. 

Demna Gvasalia, director creativo de Balenciaga.

La reacción de Balenciaga no sólo fue vista en la pasarela, también en las redes sociales, debido a que eliminó todo su feed para subir publicaciones sobre su desfile apoyando a Ucrania y subió como destacados su carta en apoyo a los refugiados. Después de esto ocurrió un efecto dominó, pues el resto de las casas de alta costura como Gucci, Louis Vuitton, Dior, etc expresaron su apoyo también.

El Fashion Week no solo demuestra el apoyo hacia la causa ucraniana, el evento de este año se vio caracterizado por el rechazo hacia el accionar ruso. La última noticia con respecto a esto fue cuando el diseñador ruso Valentin Yudashkin, quién diseñó los uniformes para el ejército ruso en 2008, fue expulsado de la Semana de la Moda en París por no haber manifestado su postura referente al conflicto. Ralph Toledano, presidente del grupo que organiza el evento comentó que era claro de qué lado se encontraba Yudashkin.

La Semana de la Moda fue el evento clave para determinar el papel de la industria frente al conflicto, pues la acción con mayor magnitud que ha tomado la industria de la moda contra Rusia fue el cierre de sus tiendas en ese país. El conglomerado de empresas de lujo más grande, LVMH, anunció el cierre de sus operaciones en Rusia. Seguido de este acto, Kering, su competidor principal hizo lo mismo. Aunque la medida no afecta en tanto a Rusia ni al sector, ya que este solo representa un 1% para Kering y un 2% para LVMH, fue suficiente para demostrar el rechazo de la industria frente al accionar ruso.

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